sábado, 17 de enero de 2009

SULTANS OF SWING / DIRE STRAITS



Sultans of Swing es una canción de la banda británica Dire Straits. El sencillo formaba parte del álbum titulado Dire Straits y comenzó a venderse en octubre de 1978 tardando un tiempo en entrar en las listas de éxito. Seis meses más tarde alcanzó el número 10 en las listas de ventas del Reino Unido y los Estados Unidos. El disco se convirtió también en un importante éxito vendiéndose cerca de 2 millones de copias del álbum solo en Estados Unidos, un record para esta banda.

La historia cuenta que rara grabar la maqueta (el famoso "demo") de esta canción los hermanos Mark y David Knopfler y el resto de la banda se dirigieron a Londres con sólo 100 libras en el bolsillo a ver que pasaba. Debido a esta situación financiera decidieron tomar el nombre Dire Straits, que podría traducirse como situación límite.

La tematica de la canción cuenta la historia de una banda que toca en un característico pub al sur de Londres.
En su letra, Mark Knopfler, describe a la perfección la escena en un pequeño bar con escaso publico donde se toca una música no habitual entonces, una época en la cual muchos no entendían que una banda de rock & roll pudiera tocar con una trompeta o un saxo. Así Mark muestra su debilidad por la música Jazz y los estilos, como el "dixie", que se derivan de ella y son homenajeados en esta canción.

Es, probablemente, una de las canciones más veces grabadas y el emblema, no sólo del grupo, sino de toda una época, pues enuncia los inicios del Rock. Posiblemente la primera grabación a la se puede tener fácil acceso es al directo de los Dire Straits en "Old Grey Whistle Test" en el año 1978, si bien, en este directo no está incluida la penúltima estrofa.

Les dejo la letra en español:

SULTANES DEL SWING

Te estremeces en la oscuridad, llueve en el parque, pero mientras,
al sur del río paras y todo se detiene;
una banda toca Dixie en cuatro por cuatro.
Te sientes bien cuando escuchas sonar esa música.

Entras, pero no ves demasiadas caras
que entren desde la lluvia a escuchar el jazz deslizarse.
Hay demasiada competencia, demasiados otros lugares
pero no hay muchos saxos que puedan sonar así.
Camino al sur, al sur de Londres.

Te fijas en el guitarra George, se sabe todos los acordes.
Él es puro ritmo, no quiere hacerla llorar ni cantar.
Y una vieja guitarra es todo lo que se puede permitir
cuando se lavanta bajo las luces a hacer su parte.

Y a Harry no le importa si no hace un buen papel;
Tiene un trabajo durante el día y le va bien.
Puede tocar honky-tonk como si nada,
reservándolo para la noche del viernes
con los Sultanes, con los Sultanes del Swing.

Y una panda de jóvenes hacen el tonto en la esquina
borrachos y vestidos con sus mejores pantalones anchos marrones y sus suelas de plataforma.
No les importa un bledo una banda con trompeta;
no es lo que ellos llaman rock and roll.
Y los Sultanes tocaron Creole.

Entonces el hombre se acerca al micrófono
y dice por último, cuando el reloj da su hora:
"Gracias y buenas noches! Ya es hora de irse a casa."
Y suelta rápido algo más:
"Somos los Sultanes, los Sultanes del Swing".